jueves, 5 de abril de 2018

Tenía que sobrevivir. 4,5💥

Alguno estará hasta los hué... de tanto libro y de que no ponga ninguna crónica de carreras en el blog pero es que ahora mismo es lo que hay. Con el permiso de paternidad me he tirado un mes sin rascar bola deportivamente hablando, eso sí, disfrutando de la niña tela, así que no cambio el no andar nada de nada por esto porque ha sido el mejor mes de mi vida.

Esta semana ya me engancho otra vez a las carreras. Estaré junto con Muriana en el Desafío Calar de Rio Mundo, en la prueba de 45km. Como referencia de como está la cosa decir que la semana pasada que si entrené con normalidad hicimos junto con un grupo de gente excepcional el circuito de la carrera por montaña de Gador de 22km y a la vuelta con Muriana tuvo que parar el coche para vomitar del pajarón que pillé jajajajja y eso que fuímos de pachangeo. Es más, estabamos apuntados a la distancia de 65km y fue acabar ese día y cambiar a la de 45km, era mucho arroz para tampoco pollo y con todo y con eso yo creo que lo más sensato hubiera sido ir a la de 20km en opción senderista jajajajaja pero en fin, así están las cabezas. 45km no son pocos, no sé yo si acabaremos o no pero por lo menos disfrutaremos del paisaje de allí todo lo que se pueda.

Vamos al libro.

4,5 estrellas de 5 posibles le damos a este libro. Y no le doy 5 porque siempre algo se puede mejorar. Ahora dirá mi colega Javi que 4,5 no se puede dar, si el caso es dar por saco ajjajajajaj.

Pongo la sinopsis primero:
Editorial Alrevés; Edición: 1 (20 de febrero de 2017)
Páginas 344.

Tenía que sobrevivir es un iluminador relato de esperanza y determinación, solidaridad e ingenio, que aporta una nueva perspectiva a una historia mundialmente conocida. El 13 de octubre de 1972, un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya que llevaba al equipo de rugby Old Christians —y muchos de sus amigos y familiares— se estrelló en medio de la cordillera de los Andes. Este libro es el relato cautivante y desgarrador de esa larga experiencia con la muerte que impulsó a uno de sus sobrevivientes, Roberto Canessa, a convertirse en uno de los cardiólogos infantiles más conocidos del mundo. Cuando atendía a sus compañeros heridos en medio de la devastación que produjo el accidente, Roberto, que en aquel entonces tenía diecinueve años y era un estudiante de segundo año de medicina, se sintió la persona más afortunada del planeta: estaba vivo, y por eso mismo, debía estar eternamente agradecido. Mientras el grupo luchaba por sobrevivir más allá del límite de lo imaginable, Canessa jugó un rol fundamental para salvar a los demás sobrevivientes, atravesando la cordillera de los Andes junto a Fernando Parrado, exánimes y sin ningún tipo de equipo, en busca de ayuda. Esta delgada línea entre la vida y la muerte se transformó en un catalizador para el resto de su vida. Canessa traza un paralelismo único y fascinante entre su trabajo diagnosticando cardiopatías congénitas muy complejas a niños recién nacidos y fetos, y las decisiones difíciles de vida o muerte que fue forzado a tomar en los Andes. Con ternura y humanismo, Canessa nos incita a preguntarnos: ¿qué hacer cuando todo está en tu contra?

Y ahora mi opinión:
Quién no ha visto la película Viven? pues con todo y con eso, pese a conocer la historia y saber ya el final y lo que ocurrió el libro es espectacular; muy bien escrito te sumerge completamente en la historia hasta el punto de querer leer más y más hojas del tirón como suele ocurrir con los buenos libros.
El libro se diferencia claramente en dos partes. En una primera se narra la historia donde Roberto tuvo el accidente aéreo y todo lo que ocurrió después para intentar salir de aquello y luego una segunda parte donde Roberto cuenta como es su trabajo como cardiólogo infantil así como experiencias de familias cuyos niños han sido tratados por Roberto. 
No sabría decir que parte me gusta más. Si la aventura de la primera que es espectacular o la segunda que es la que más te pueda aportar como persona. Lo que no tiene duda es que la suma de ambas hace un libro de 10.
Si ahora mismo tuviera que recomendar solo tres libros este sería sin lugar a dudas uno de ellos.

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